Estilo

Yoga como acceso a nuestro mundo interno.

Practico yoga como un ritual en el que me puedo sentir más conectado con la vida y con mi mundo interno. Al entrar en las posturas, de cierta manera “utilizas” el cuerpo como ancla en el momento presente y te estas entrenando en la atención plena, tocas estados de serenidad, de foco y energía concentrada para reconocer tus propios samskaras y transformarlos.

En mis clases buscamos encontrar un estado de “presencia” al permanecer en las posturas, es decir mantener una atención amplia, y minuciosa de las sensaciones y acciones en el cuerpo, ya que es la cualidad de la atención consciente (mindfulness) que nos permite transformar nuestros hábitos corporales y mentales.

Los samskaras son esos hábitos y tendencias que repetimos una y otra vez y nos llevan al sufrimiento, pueden ser desde una mala postura, un punto de vista limitante o una emoción destructiva que se activa una y otra vez.

El Dharma son las enseñanzas budistas que nos ayudan a crecer, una forma de dharma es la meditacion que es un medio directo de desarrollar nuestra cualidad innata de mindfulness para habitar el momento presente. Yoga es un medio indirecto para desarrollar mindfulness, al prestar atención al cuerpo no le das espacio a la mente para divagar en el pasado, en el futuro o en fantasías; este proceso nos ayuda a mirar y a descubrir sensaciones nuevas, hábitos corporales y con la práctica hábitos mentales y emocionales.

 

Hatha Yoga con influencias de Iyengar y Vinyasa.

El estilo de yoga que imparto es Hatha cuyo término se traduce como el yoga del esfuerzo, que si practicas con constancia puedes llegar al no esfuerzo y encontrar el gozo en la práctica. En mis clases preparamos los grupos musculares que necesitaremos para entrar a las ásanas, usamos posturas preparatorias que dan una idea de hacia donde nos dirigimos y llegamos a las ásanas en donde nos quedamos para respirar. Los elementos que tomo del estilo Iyengar son la alineación y el uso de props (bloques, cinturones, sillas, pared) para que cada alumno trabaje al nivel que su cuerpo necesita y progrese sin adquirir malos hábitos.

En el hatha yoga nos mantenemos en las posturas, aprendemos “el abecedario” y una vez adquirido este conocimiento podemos conectar las ásanas en secuencias dinámicas; Vinyasa es fluir entre el movimiento y la respiración, Vinyasa es hacer poesía con las posturas.

Cada postura tiene una adaptación (para dirigirse a la postura final) y una variante (para profundizar), de esta manera es posible practicar con un grupo de personas de todos los niveles. Es por esta riqueza en las adaptaciones y variantes que el estilo de yoga que imparto es noble en el sentido de que te permite ir a tu ritmo, no necesitas ser un practicante experimentado para participar y en el caso de que practiques con más regularidad podrás encontrar un reto que te lleve a expandir el horizonte de tus limites.

Clase de Yoga en Centro Budista de la Ciudad de México. 2015

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